I DOMINGO DE ADVIENTO 2015

“El amor no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras” (3Moradas 1,7). 

Habrá señales en el sol…, y en la tierra, angustias de las gentes.

Los signos de los tiempos están ahí, delante de nuestros ojos orantes: crisis de todo tipo, cuerpos mutilados en una tierra herida, refugiados, inmigrantes, enfermedades, crisis de sentido, muerte, pueblos enteros humillados por el ansia de poder… No queremos ni podemos esconderlos. En nuestro camino parece que todo se derrumba, crece la angustia, no hay esperanza. La humanidad pasa por una terrible noche de sentido. Pero, a pesar de todo, nada es más fuerte que nuestra fe en Jesús. Él está en medio de nosotros, ha apostado por nosotros. Jesucristo es el rostro de la misericordia entrañable del Padre. Su Espíritu suscita señales de vida, que muchos acogen y convierten en proyectos solidarios de nueva humanidad.Creemos en ti, Jesús, y por eso confiamos, esperamos. Estamos despiertos ante ti.  

Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria.

La fe que más agrada a Dios es la esperanza, porque sabe interpretar los signos como confianza y disponibilidad, tarea misionera y compromiso. En esto consiste nuestro Adviento: en mirar al mundo, porque es nuestro, y en mirar también a Jesús, porque es lo más nuestro, lo que se nos ha dado y no se nos quitará. Solo hay un camino para no caer en la angustia y en el miedo: creer en Jesús como presencia siempre renovada, esperar de Él la salvación. La imagen más fuerte para nuestra oración es la venida de Jesús. Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Sal a nuestro encuentro, Jesús. Mira nuestra vida con tu misericordia.

Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.

Hay momentos, en los que, de un modo más intenso, estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia de Jesús, cuidando la oración contemplativa. Con palabras fuertes, esperanzadoras, Jesús nos atrae hacia Él, el Espíritu nos fortalece y consuela en medio de las pruebas e incertidumbres de estos tiempos. ¡Qué fuerza tan liberadora tiene este mensaje! Hay muchos finales de muerte, pero la meta última es un final de vida, la aventura humana acabará bien porque Dios ama al mundo y ha probado su amor con obras. Frente al pánico está el ánimo animoso del que Dios es tan amigo; frente al cruzarse de brazos está el compromiso por un mundo más humano. Jesús ha creído en nosotros, por eso creemos en nosotros. Su liberación ha quedado dibujada en nuestras entrañas. Ya no es hora de andar encorvados. Solo Tú nos liberas, Señor Jesús.

Estad en vela, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza… y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.

Despiertos en medio de la noche, orantes siempre, libres para tomar opciones creyentes en esta hora, lúcidos para dejar atrás la mente embotada. No caminamos movidos por el miedo sino urgidos por la esperanza. Merece la pena preparar la Navidad con el Adviento, sin frivolidad ni excesos, con esa sencilla locura de amor de María y José y de todos los pequeños de la tierra. Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Jesús, el rostro de la misericordia, nos espera. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Todo lo miramos con una clave: tu amor fiel y gratuito, Jesús. Así te esperamos. De pie. Con alegría.Marana tha. Ven, Señor Jesús.  

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO B

“Bien sabe Su Majestad que sólo puedo presumir de su misericordia, y ya que no puedo dejar de ser la que he sido, no tengo otro remedio, sino llegarme a ella y confiar en los méritos de su Hijo y de la Virgen” (3 Moradas 1,3).

Después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas.

Nos acongoja el sufrimiento, las catástrofes, el dolor de inocentes. También, desde ahí, nos acercamos a la palabra de Jesús. La voz del Amado no pretende meter miedo, sino provocar en nosotros actitudes de conversión. “No hemos recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos que nos hace gritar: Abbá”. El mundo está en las manos del Padre. Cada uno de nosotros, también. Cuando terminan cosas, en las que habíamos puesto la esperanza, comienza el tiempo nuevo de Jesús. Dios tiene caminos sorprendentes. Gracias a su fidelidad, podemos seguir cantando en medio de tribulación, aunque el rostro del Amado esté escondido. «Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido” (Juan de la Cruz, CB 1).   

Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad.

El futuro, que es Jesús, está viniendo a nosotros en la noche. Viene a nosotros el amor, la misericordia. El Señor es fiel, se acerca. Su luz da sentido a nuestro presente, su feliz resurrección nos llena de alegría. Es hora de aprovechar el tiempo y optar por Él, sin conformarnos con el engaño de lo provisional. Es hora de mantener en el corazón su presencia. La meta orienta nuestros pasos y nuestro hacer consiste en ser ante Él. Porque Jesús viene todo acabará bien, el amor triunfará sobre el odio, la paz sobre la guerra. “Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura” (CB 5).

Aprended lo que os enseña la higuera.

Es hora de mirar para descubrir señales. El rastro de Dios está ante nuestros ojos. Porque Jesús viene, hay primavera, la vida no ha perdido su sentido, todo es parábola de amor y de esperanza, hay milagros. Un canto a la vida sube del corazón habitado por Jesús. Pasamos por la noche, pero no sucumbimos a la oscuridad. Creemos en Dios y creemos en el ser humano. La vida está en gestación. En los signos de los tiempos se asoma una oferta de nueva creación; hay esperanza. El amor, que no ha sido vencido, se despierta para amar y dar fruto. Es hora de dialogar con la realidad que tenemos delante. “¡Oh prado de verduras, de flores esmaltado! Decid si por vosotros ha pasado” (CB 4).  

Cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca.

Lo mejor está cerca, lo mejor es gracia. En nosotros está el Espíritu. Podemos tratar amistosamente con Jesús cada día porque está dentro de nosotros. En Él encontramos la fuerza para seguir eligiendo vivir las bienaventuranzas. “Todo pasa, Dios no se muda”. Sus palabras permanecen, su amor es fiel. Su palabra nos enamora y nos empuja a vivir y contar la historia de otra manera. Al final pasará la mentira y resplandecerá la verdad; la nueva humanidad, engalanada como una novia para su Esposo, será habitable gracias al amor. Ese final podemos adelantarlo ya ahora. «Y véante mis ojos, pues eres lumbre dellos, y solo para ti quiero tenellos” (CB, 10).

Documentales TVE2 de Santa Teresa.

Dos documentales culturales de la 2

http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-documentales/teresa-jesus-vida-experiencia-mistica-capitulo-1/3072639/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-documentales/teresa-jesus-vida-experiencia-mistica-capitulo-2/3072622/

Serie de documentales «ENTRE LOS PUCHEROS ANDA EL SEÑOR»

1º ÁVILA
http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-171015-1510-169/3326660/

2º TOLEDO
http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-toledo/3333412/

3º SALAMANCA
http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-salamanca-alba-tormes-dejame-dormir/3342571/

4º SEGOVIA
http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-segovia-mejor-mas-seguro-estado/3351814/

5º CARAVACA
http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-caravaca-cruz/3362726/

6º GRANADA

http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-granada/3373121/

7º ALCALÁ DE HENARES

http://www.rtve.es/alacarta/videos/tambien-entre-pucheros-anda-el-senor/tambien-entre-pucheros-anda-senor-alcala-henares/3384363/