JUEVES SANTO

El Jueves Santo por la tarde, con la Santa Misa en la Cena del Señor, comienza el triduo pascual, culmen de todo el año litúrgico , también el culmen de nuestra vida cristiana. Jesús ofreció al Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies del pan y el vino y, dando alimento a los apóstoles, les mandó perpetuar la ofrenda de su memoria. Jesús, como siervo, lava los pies de sus discípulos. Con este gesto profético, Él expresa el sentido de su vida y de su pasión, como servicio a Dios y a los hermanos: «El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir». Esto ha sucedido también en nuestro bautismo, cuando la gracia de Dios nos lavó del pecado y nos revestimos de Cristo. Esto sucede cada vez que hacemos memorial del Señor en la Eucaristía: hacemos comunión con Cristo Siervo para obedecer a su mandamiento, el de amarnos como Él nos ha amado. Si nos acercamos a la santa Comunión sin estar dispuestos sinceramente a lavarnos los pies unos a los otros, no reconocemos el Cuerpo del Señor.

Papa Francisco, 1 de marzo de 2015