SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.

«…El pan bajado del Cielo.» El más grande regalo que nos ha dejado Dios, la presencia eterna de su Hijo entre nosotros; Él está ahí, en ese pedazo de pan ázimo y en ese sorbo de vino que tomamos en la eucaristía, y esto es lo que nos da vida, la vida verdadera, la de la alegría profunda por sabernos tan amados, la de la esperanza, la de la unidad porque en su cuerpo y en su sangre nos reunimos todos, compartimos nuestra fe, nuestro amor.

Que el Señor aumente nuestra fe para que siempre que comulguemos lo veamos presente entre nosotros.