DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo A)

La lectura breve de Laudes del domingo XXX es la muy conocida de Ezequiel 11,19: «Les daré otro corazón e infundiré en ellos un espíritu nuevo: les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que sigan mis preceptos y cumplan mis leyes y las pongan en práctica.»

Y si continuamos meditando y unimos a ella el evangelio de hoy sabremos ya cuáles son las principales «leyes de Dios»: el amor a Él mismo y a nuestro prójimo. Son amores inseparables, dependiente uno del otro.

Pero, ¿cómo podemos experimentar ese tal amor si tenemos un corazón de piedra? Y de que lo tenemos no hay duda, basta mirar a nuestro alrededor, leer los titulares de los periódicos de casi todo el mundo: odio, el odio predomina, muchas veces disfrazado, escondido tras palabras bonitas, tras victimismos hipócritas. Entonces ¿qué podemos hacer?

Pedir, sin desfallecer, pedir por nosotros mismos y por toda la humanidad, que el Señor de la misericordia nos arranque el corazón de piedra y nos dé su propio corazón, el de Jesús, que lo comparta con nosotros para que podamos amar como Él nos amó.

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