DOMINGO VI DE PASCUA (Ciclo B)

Agustín de Hipona

Interpretación Literal del Génesis: Amamos a Cristo en la medida en que guardamos sus mandamientos

«Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn 15,14)
82, 1-4: CCL 36, 532-534 (Liturgia de las Horas)
CCL

En este discurso a los discípulos, el Salvador vuelve insistentemente sobre el tema de la gracia que nos salva, diciendo: Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. Y si con esto recibe gloria Dios Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos, no lo adjudiquemos a nuestra propia gloria, como si hubiera de atribuirse a nuestra capacidad lo que hemos realizado. Suya es esta gracia y a él -no a nosotros- le corresponde la gloria. Por eso, habiendo dicho en otro lugar: Alumbre así vuestra luz a los hombres,para que vean vuestras buenas obras, para que no se creyeran los autores de tales obras buenas, añadió a renglón seguido: y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos. Con esto recibe gloria el Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos. Y ¿quién nos hace discípulos sino aquel cuya misericordia nos ha prevenido?

Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las obras buenas.Como el Padre me ha amado -dice-, así os he amado yo, permaneced en mi amor. Aquí está el origen de todas nuestras buenas obras. Pues, ¿cómo podrían ser nuestras, sino por la fe activa en la práctica del amor? Y ¿cómo podríamos nosotros amar, si no hubiéramos sido amados primero? Lo dijo clarísimamente el mismo evangelista en su carta: Nosotros amemos a Dios, porque él nos amó primero. El Padre ciertamente nos ama también a nosotros, pero en sí mismo; porque con esto recibe gloria el Padre, con que demos fruto en la vid, esto es, en el Hijo, y así seamos discípulos suyos Permaneced -dice-, en mi amor. ¿Cómo permaneceremos?

Escucha lo que sigue: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. ¿Es el amor el que hace guardar los mandamientos o es la guarda de los mandamientos la que hace el amor? ¿Pero es que puede dudarse de que es el amor el que precede? El que no ama no tiene razón suficiente para observar los mandamientos. Por eso, lo que sigue: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, muestra no dónde se genera el amor, sino cómo se manifiesta. Es como si dijera: No penséis permanecer en mi amor, si no guardáis mis mandamientos; pues si no los guardáis, no permaneceréis. Es decir, en esto se manifestará que permanecéis en mi amor, si guardáis mis mandamientos. Para que nadie se llame a engaño, diciendo que le ama, si no guarda mis mandamientos. Pues amamos a Cristo en la medida en que guardamos sus mandamientos; si somos remisos en la guarda de los mandamientos, lo seremos asimismo en el amor. Por consiguiente, no guardemos primero sus mandamientos para que nos ame; pero si no nos ama, no podemos guardar sus mandamientos. Ésta es la gracia patente a los humildes, latente en los soberbios.

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