DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo C)

Julio Alonso Ampuero

Meditaciones Bíblicas sobre el Año Litúrgico

Fundación Gratis Date, Pamplona, 2004
El único camino

Jesús siempre va a lo esencial. Él, que conoce el corazón del hombre» (Jn 2,25), sabe que, desde Adán, nuestro más grave mal es el deseo de sobresalir. Sin embargo, nunca es más grande el hombre que cuando se siente pequeño delante de Dios. La humildad es su lugar, pues no puede exhibir delante de Dios ningún derecho. Todo lo que es y tiene lo ha recibido: ¿De qué enorgullecerse? (1 Cor 4,7). Y, por otra parte, ¿qué son todas las grandezas humanas al lado del puesto en que hemos sido colocados por gracia junto a los santos, los ángeles y el mismo Dios?

«El que se humilla, será ensalzado». Como tantas otras palabras del evangelio, esta frase nos da un verdadero retrato del propio Cristo. Él es el que verdaderamente se ha humillado, despojándose totalmente, hasta el extremo de la muerte en cruz. Por eso precisamente Dios Padre le ha exaltado sobremanera y le ha concedido una gloria impensable (Fil 2,6-11). Él nos enseña por dónde se alcanza ese oculto deseo de gloria que todos llevamos dentro. La humillación es el único camino, no hay otro. Cristo quiere desengañarnos y lo hace convirtiéndose él en modelo y caminando por delante.

La última parte del evangelio nos recuerda: ¡Cuántos actos inútiles y sin provecho para la vida eterna porque buscamos de mil maneras recompensa y paga de los hombres!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: